Echemos un vistazo a una semana en su muro de Facebook:

"Trabajando en Mardel, anoche Costa Galana y fiesta de Piquín. Recién amanezco...Buenos días Mar del Plataaaaaaaaaa!!!!!!!"

"7:42 am: hoy fuimos a ver la obra de Nito y Cherutti, muy pero muyyyy buenaaa!!, la recomiendo 100%!!! Después tuve unas cuantas derrapadas en la fiesta de Adabel Guerrero en Arena Beach..."

"En Pinamar con el pelado de CQC"

"En Manolo con Quattro, después a la fiesta de Moria. Así no! Asssssiii noo!!"

En la red social, Alvaro Mejuto hace gala de sus conquistas faranduleras. "Alvarito", para los que lo conocen, desde hace cinco años desembarca cada enero en las arenas de Mardel para comenzar un rally de entrevistas, fiestas, teatro y desfiles que nada tiene que envidiarles a los porteños periodistas de espectáculos.

A fuerza de caradurismo (una virtud cuando se trata de llegar a los famosos) y talento frente a la cámara, supo ganarse un lugar y entrar a ese mundo de peleas, destapes, cruces, realidades.

Cada temporada espera ansioso esa semana de estresante vida nocturna durante la que entrevistará a medio centenar de actores, vedettes, modelos y mediáticos, y cosechará anécdotas para dejar a sus amigos con la boca abierta. "Una vez, Adabel Guerrero me pagó el taxi porque yo me había dejado la billetera en el hotel. Salimos de un asado con Luis Bremer (periodista) y los tres nos subimos en un taxi. Cuando se bajó en el teatro dejó los $35. Ahora, cada vez que la veo, nos reímos de eso", comenta. También logró conseguir que Flavio Mendoza y Noelia Pompa se sacaran sus pulseras para que dos amigos entraran a una fiesta. "A Flavio le había pedido que me diera una mano para hacer pasar a unos amigos, pero pensé que se iba a olvidar. Pasó un rato y mientras estaba conversando con Lara Bernasconi se me acercó y me dio las pulseras".

Poco a poco aprendió las reglas de ese mundo de bambalinas y mediáticos:

1. No podés llegar a un teatro sin haber pautado una nota con el prensero de turno.

2. En los eventos, olvidate de pedir permiso; prendé la cámara y encará con el micrófono.

3. A cierta hora, en las fiestas privadas se apagan las cámaras. Eso hay respetarlo.

Los famosos

Cada verano tiene un personaje. Este 2012 le tocó a Noelia Pompa, la ganadora de Bailando por un Sueño. "Es impresionante cómo le sacan fotos y la siguen", comenta. A los que les va bien y a los que les va pésimo en teatro es muy difícil entrevistarlos. Jésica Cirio es a cara de piedra ("con ella hay que remarla") y Silvina Luna es de las que te dice "ya vengo" y nunca aparece. Rasgo que se acrecentó luego del escándalo del video y por el fracaso en la obra de Gerardo Sofovich.

La perenne Moria Casán es la que mejor maneja ese mundillo de cámaras y móviles. "La tiene clarísima. Sabe que vive de esto y no subestima a nadie. Si está cansada les dice que no a todos. Siempre te da pie para que hables de 10 mil cosas. Te la dibuja y te la arma como ella quiere; acá en Mardel se come el escenario", asegura.

Tropiezos

A este provinciano la cámara le sienta bien y sus entrevistas son conversaciones para nada acartonadas. El porqué de tanta soltura se lo adjudica a las clases de teatro, gracias a las que pudo armar el personaje de notero. "Como de periodismo no tenía idea, quise agarrarlo por otro lado y pensé hacer cosas para disimular lo que me faltaba", dice.

Ahora lo cuenta con soltura, pero la primera vez que aterrizó en Mardel para hacer la cobertura del verano, las cosas no le resultaron fáciles. "Era lento y esperaba para hacer las notas; al toque me di cuenta de que si no te apurabas te pasaban por encima. Ese verano tuve que pelearla codo a codo con los noteros de Viviana Canosa y de Intrusos", recuerda. Poco a poco pudo cultivar algunas amistades del ambiente y estar presente en los eventos más importantes.

Llegó por casualidad (o porque necesitaba la plata) y se dejó ganar por la adrenalina de las luces y los personajes. Le llevó dos notas darse cuenta de que eso le gustaba. Un par de veces renegó porque le parecía frívolo, pero después extrañaba las andanzas. Finalmente, cedió a la tentación y cambió la carrera de Medicina (sólo le quedan dos materias) por Comunicación Social, que comenzó el año pasado. Probó suerte en Buenos Aires en la productora Underground, donde trabajó como colaborador en el rodaje de "Un año para recordar" y otros pilotos. En el fondo sabe que es lo suyo y le sale bien.